¿Cansados del “supermercado” espiritual?; ¿perdidos en un mar de ofertas “espirituales” o supuestamente “científicas”, a cuál más sospechosa, basadas en conseguir efectos rápidos y duraderos, casi sin esfuerzo?
Por otro lado, campañas de “marketing espiritual” que, entre otras cosas, prometen capacitarnos para ser instructores y “guiar” a otros … con interminables “programas”, “exámenes” o “niveles” … ¿sin un progreso espiritual personal auténtico, que suele llevar muchos años de duro entrenamiento y práctica?...
¿Estamos hartos de libros, vídeos, cursos, talleres, tutoriales en redes sociales, “retiros”, etc. de autoayuda, de “sanación”, de “descubrimiento” que suelen ser una mezcla aleatoria, errónea, sesgada o tendenciosa, de métodos y sistemas tradicionales (que no debemos confundir con lo anticuado, viejo o dogmático) que ya habían sido contrastados durante miles de años, y siguen contrastándose con los conocimientos más vanguardistas y punteros, en la actualidad?
Eso sí, asegurándote que te presentan lo “verdadero” y lo “más actualizado” de esos sistemas tradicionales o algo nuevo, algo mucho “mejor” y muy “actual”, …prometiéndote la felicidad total, o el poder, o la riqueza, o el éxito, o la belleza, o la paz absoluta, o el conocimiento ilimitado, o simplemente, todo lo anterior a la vez… y, en definitiva, ofreciendo todo aquello que, bajo un patrón hábilmente disfrazado y básicamente, comercial y materialista, lamentablemente, acaba engordando nuestro ego y nuestro egocentrismo, llevándonos a una frustración o dependencia de una búsqueda constante, simplemente consumista y agotadora.
El budismo, una de las alternativas que ofrece seguridad y fiabilidad, es el contexto formal o estructura general, donde se desenvuelve un conjunto de métodos, que se denominan Dharma, y éste, tiene el mérito y la credibilidad, de haber sido contrastado por miles de años y millones de personas, posibilitándonos para desarrollar todo nuestro potencial, gracias a la comprensión de la naturaleza o esencia de la realidad que percibimos, de lo que somos realmente, y la eliminación de todo aquello que nos lleva al sufrimiento, el resultado de nuestra profunda ignorancia.
La enseñanza y práctica del Dharma, se remonta alrededor de 2500 años atrás, siendo una de las filosofías más antiguas practicadas hoy en día.
Millones de personas en el mundo, ya están aplicando estas enseñanzas en su vida diaria y recibiendo sus beneficios: mayor capacidad de concentración y calma mental, mejor capacidad de transformar las emociones negativas, mayor comprensión de uno mismo y relaciones interpersonales más saludables. En definitiva, un optimismo, una resiliencia, una sana empatía y una felicidad y paz duraderas, capaces de dar un sentido profundo y único a nuestra vida.
Este curso, teórico y práctico, único, profundo y singular entre todos aquellos que presentan las enseñanzas budistas, se centra en la enseñanza gradual y sistemática de la sabiduría budista, enfocada en su aspecto filosófico-práctico, de una forma aplicable en nuestra vida diaria, incluyendo métodos como la meditación, para que puedas vivenciar sus principios y transformar tu vida y tus relaciones personales, familiares o laborales, al adquirir una comprensión más profunda de ti mismo y de la realidad con la que interactúas.
Por otro lado, campañas de “marketing espiritual” que, entre otras cosas, prometen capacitarnos para ser instructores y “guiar” a otros … con interminables “programas”, “exámenes” o “niveles” … ¿sin un progreso espiritual personal auténtico, que suele llevar muchos años de duro entrenamiento y práctica?...
¿Estamos hartos de libros, vídeos, cursos, talleres, tutoriales en redes sociales, “retiros”, etc. de autoayuda, de “sanación”, de “descubrimiento” que suelen ser una mezcla aleatoria, errónea, sesgada o tendenciosa, de métodos y sistemas tradicionales (que no debemos confundir con lo anticuado, viejo o dogmático) que ya habían sido contrastados durante miles de años, y siguen contrastándose con los conocimientos más vanguardistas y punteros, en la actualidad?
Eso sí, asegurándote que te presentan lo “verdadero” y lo “más actualizado” de esos sistemas tradicionales o algo nuevo, algo mucho “mejor” y muy “actual”, …prometiéndote la felicidad total, o el poder, o la riqueza, o el éxito, o la belleza, o la paz absoluta, o el conocimiento ilimitado, o simplemente, todo lo anterior a la vez… y, en definitiva, ofreciendo todo aquello que, bajo un patrón hábilmente disfrazado y básicamente, comercial y materialista, lamentablemente, acaba engordando nuestro ego y nuestro egocentrismo, llevándonos a una frustración o dependencia de una búsqueda constante, simplemente consumista y agotadora.
El budismo, una de las alternativas que ofrece seguridad y fiabilidad, es el contexto formal o estructura general, donde se desenvuelve un conjunto de métodos, que se denominan Dharma, y éste, tiene el mérito y la credibilidad, de haber sido contrastado por miles de años y millones de personas, posibilitándonos para desarrollar todo nuestro potencial, gracias a la comprensión de la naturaleza o esencia de la realidad que percibimos, de lo que somos realmente, y la eliminación de todo aquello que nos lleva al sufrimiento, el resultado de nuestra profunda ignorancia.
La enseñanza y práctica del Dharma, se remonta alrededor de 2500 años atrás, siendo una de las filosofías más antiguas practicadas hoy en día.
Millones de personas en el mundo, ya están aplicando estas enseñanzas en su vida diaria y recibiendo sus beneficios: mayor capacidad de concentración y calma mental, mejor capacidad de transformar las emociones negativas, mayor comprensión de uno mismo y relaciones interpersonales más saludables. En definitiva, un optimismo, una resiliencia, una sana empatía y una felicidad y paz duraderas, capaces de dar un sentido profundo y único a nuestra vida.
Este curso, teórico y práctico, único, profundo y singular entre todos aquellos que presentan las enseñanzas budistas, se centra en la enseñanza gradual y sistemática de la sabiduría budista, enfocada en su aspecto filosófico-práctico, de una forma aplicable en nuestra vida diaria, incluyendo métodos como la meditación, para que puedas vivenciar sus principios y transformar tu vida y tus relaciones personales, familiares o laborales, al adquirir una comprensión más profunda de ti mismo y de la realidad con la que interactúas.
¿A quién va dirigido el curso "La Vivencia del Dharma?
Este curso gradual está enfocado, por un lado, para todos aquellos que no conocen nada sobre el budismo o han leído algún libro o escuchado alguna enseñanza.
Seguramente lo que realmente les interesa, sin necesidad de entrar en lo religioso o cultural, es su filosofía práctica de la vida, cómo superar los obstáculos personales en la vida diaria y cómo profundizar, a través de la comprensión profunda y la práctica de la meditación, en el autoconocimiento que nos haga más felices a nosotros y a nuestro entorno.
Por otro lado, para aquellos estudiantes-practicantes que llevan incluso años de estudio y práctica del Dharma, pero que han adquirido perjudiciales hábitos y tendencias, difíciles y sutiles, que no les permiten avanzar decididamente en sus prácticas particulares o en general, en su camino espiritual y que también, tienen una sensación de cierta incoherencia o desconocimiento del sentido, la conexión coherente y progresiva, y la dirección de todas lecturas, las enseñanzas, las prácticas y las iniciaciones recibidas durante años.
Con un lenguaje, ameno, asequible y actualizado, se conecta con la más profunda y genuina tradición. Está orientado tanto a la persona que se inicia en el budismo, como al practicante de años, ya que respeta el nivel y trayectoria de cada estudiante, haciendo un seguimiento de su progresión, totalmente individual.
Los tres ciclos del programa de estudio y práctica gradual del Dharma, se desarrollan en tres partes o cursos que duran cada uno, un año aproximadamente (descontando fines de semana, periodos vacacionales y festivos naturales), con el compromiso de acabar al menos uno de los ciclos, y la opción de seguir o no con los siguientes.
Una vez al año, como complemento, y como cierre de un ciclo e inicio de otro nuevo, es fundamental asistir al curso teórico práctico, que se realiza en el monasterio budista Dag Shang Kagyü (Panillo-Graus) que representa, un hito o frontera entre los ciclos de este camino gradual.
La idea principal, no es formarse y cualificarse para “dar” enseñanzas del Dharma, sino convertir esas enseñanzas y practicas meditativas, en una parte natural de nuestra forma de vivir la vida, dando lo mejor de nosotros en beneficio de los demás, con sabio criterio y empática calidez, trascendiendo los patrones sociales, conductuales o emocionales, que nos hacen sufrir y nos aprisionan en una realidad tendenciosa, parcial y sesgada, atándonos a una insatisfacción o sufrimiento constante.
Finalmente, a través del sendero o camino espiritual llamado Dharma, retornamos a nuestro verdadero ser, a nuestro “hogar”, la esencia misma y el sentido auténtico de nuestra existencia.
El procedimiento de la Enseñanza, se centra en 5 enfoques interactivos fundamentales:
1-Enseñanzas en vivo.
2-Práctica de meditación.
3-Lectura de bibliografía recomendada, según contenido del programa.
4-Práctica de ejercicios meditativos para los días que no asistimos a las Enseñanzas.
5-Tutorías personales de consulta, orientación y ayuda al progreso espiritual específico de cada estudiante – practicante.
Seguramente lo que realmente les interesa, sin necesidad de entrar en lo religioso o cultural, es su filosofía práctica de la vida, cómo superar los obstáculos personales en la vida diaria y cómo profundizar, a través de la comprensión profunda y la práctica de la meditación, en el autoconocimiento que nos haga más felices a nosotros y a nuestro entorno.
Por otro lado, para aquellos estudiantes-practicantes que llevan incluso años de estudio y práctica del Dharma, pero que han adquirido perjudiciales hábitos y tendencias, difíciles y sutiles, que no les permiten avanzar decididamente en sus prácticas particulares o en general, en su camino espiritual y que también, tienen una sensación de cierta incoherencia o desconocimiento del sentido, la conexión coherente y progresiva, y la dirección de todas lecturas, las enseñanzas, las prácticas y las iniciaciones recibidas durante años.
Con un lenguaje, ameno, asequible y actualizado, se conecta con la más profunda y genuina tradición. Está orientado tanto a la persona que se inicia en el budismo, como al practicante de años, ya que respeta el nivel y trayectoria de cada estudiante, haciendo un seguimiento de su progresión, totalmente individual.
Los tres ciclos del programa de estudio y práctica gradual del Dharma, se desarrollan en tres partes o cursos que duran cada uno, un año aproximadamente (descontando fines de semana, periodos vacacionales y festivos naturales), con el compromiso de acabar al menos uno de los ciclos, y la opción de seguir o no con los siguientes.
Una vez al año, como complemento, y como cierre de un ciclo e inicio de otro nuevo, es fundamental asistir al curso teórico práctico, que se realiza en el monasterio budista Dag Shang Kagyü (Panillo-Graus) que representa, un hito o frontera entre los ciclos de este camino gradual.
La idea principal, no es formarse y cualificarse para “dar” enseñanzas del Dharma, sino convertir esas enseñanzas y practicas meditativas, en una parte natural de nuestra forma de vivir la vida, dando lo mejor de nosotros en beneficio de los demás, con sabio criterio y empática calidez, trascendiendo los patrones sociales, conductuales o emocionales, que nos hacen sufrir y nos aprisionan en una realidad tendenciosa, parcial y sesgada, atándonos a una insatisfacción o sufrimiento constante.
Finalmente, a través del sendero o camino espiritual llamado Dharma, retornamos a nuestro verdadero ser, a nuestro “hogar”, la esencia misma y el sentido auténtico de nuestra existencia.
El procedimiento de la Enseñanza, se centra en 5 enfoques interactivos fundamentales:
1-Enseñanzas en vivo.
2-Práctica de meditación.
3-Lectura de bibliografía recomendada, según contenido del programa.
4-Práctica de ejercicios meditativos para los días que no asistimos a las Enseñanzas.
5-Tutorías personales de consulta, orientación y ayuda al progreso espiritual específico de cada estudiante – practicante.
¿Quién imparte las enseñanzas en este curso gradual ?
El Maestro instructor del Dharma Tsondru Yeshe cuya biografía podéis ver a continuación en el siguiente enlace:
¿Cómo se organiza este curso?
1º, 2º y 3º jueves de cada mes de 18:50 a 19:50 horas
Enseñanzas inspiradas en los grandes textos y escrituras budistas (Sutras y Tantras) de referencia en nuestro Linaje.
4ª (y 5ª) semana del mes
Entrevistas personales con Tsondru Yeshe, Maestro reconocido por Kyabje Kalu Rinpoche.
El alumno que después de tres clases quiera continuar con los estudios, deberá adquirir el compromiso de completar al menos el primer ciclo de la formación.
Enseñanzas inspiradas en los grandes textos y escrituras budistas (Sutras y Tantras) de referencia en nuestro Linaje.
4ª (y 5ª) semana del mes
Entrevistas personales con Tsondru Yeshe, Maestro reconocido por Kyabje Kalu Rinpoche.
El alumno que después de tres clases quiera continuar con los estudios, deberá adquirir el compromiso de completar al menos el primer ciclo de la formación.
Temario del curso
Podéis descargar aquí el temario del curso

programa_la_vivencia_del_dharma.pdf |
CONOCE A NUESTROS ESTUDIANTES DEL DHARMA
|
|
|
|
¡ Para cualquier consulta no dudes en ponerte en contacto con nosotros !
Secretaría: de martes a jueves de 17:15 a 20:15h
Teléfono: 93.210.41.98
Email: [email protected]
Secretaría: de martes a jueves de 17:15 a 20:15h
Teléfono: 93.210.41.98
Email: [email protected]
MENSAJE DE S.E. KALU RINPOCHE PARA TODOS LOS ESTUDIANTES DEL DHARMA
Directrices educativas del linaje shangpa
Relación Profesor - Alumno
Para disipar ciertas tensiones y confusiones que he observado dentro de la comunidad de Paldenshangpa y entre los estudiantes del Dharma en general, deseo volver a definir todo el concepto de la relación entre maestros y alumnos a dentro de nuestro Linaje Paldenshangpa.
Los conceptos de ‘maestro’ y ‘discípulo’ pueden fomentar cierta rigidez, así como cierta sensación de exclusividad que a menudo induce a error tanto a estudiantes como a profesores. Los estudiantes podrían tener cierta tendencia a abdicar de la responsabilidad personal de su camino espiritual y adquirir un apego personal hacia «mi maestro» o «mi lama». Los profesores podrían verse seducidos después por la ilusión de autoridad espiritual asociada a la idea de «mi discípulo» o «mi alumno». Ambos casos llevan a un apego enfermizo y a una dependencia mutua que se convierten en un obstáculo para la independencia espiritual, la emancipación personal y el despertar natural que son el auténtico propósito de nuestro camino budista.
Una vez que se produce esa dependencia mutua, a menudo es imposible que otro profesor de la comunidad o quien sea dé al estudiante las instrucciones que necesita; la idea de exclusividad en la mente del estudiante bloquea su receptividad hacia esos consejos. Desde luego, los estudiantes pueden respetar a diferentes maestros en función de sus conexiones personales, pero no es apropiado que sean el propio alumno o el profesor quienes determinen el alcance de la autoridad que tenga su conexión dentro del linaje. Determinar y designar esta autoridad es, de hecho, responsabilidad del sostenedor oficialmente reconocido del Linaje Shangpa. Esta designación no refleja respeto, algo que se debe por igual a cualquier persona que haya terminado el retiro de tres años, un retiro largo o un periodo prolongado de estudio, sino que separa con claridad el respeto de la función.
El respeto surge de forma natural hacia cualquier persona que nos guíe con bondad hacia la comprensión, sea en un contexto religioso, académico, terapéutico o social. El exceso de expectativas y la reverencia hacia un «maestro raíz» dentro del budismo tibetano se convierte a veces en algo tan sólido que incluso si el «gurú raíz» comete un error, los estudiantes se sienten inclinados a aceptarlo a ciegas, perdiendo su discernimiento, que es una de las cualidades esenciales que hay que cultivar en el camino budista.
Creo que es importante que los estudiantes, como personas que despiertan, aprendan a ver a sus maestros —por grandes que sean— no sólo como maestros, sino también como seres humanos, y no les idealicen más allá de nuestra experiencia humana ordinaria. Esta es una protección importante tanto para los estudiantes como para los maestros.
La función refleja las tareas relativas a las diferentes necesidades del crecimiento del estudiante, así como las cualidades de un maestro para realizar esas tareas concretas. Si no se definen unas funciones concretas, los «lamas o maestros» tienden a ser considerados igualmente cualificados para todas y cualquiera de las tareas, lo que se traduce en un exceso de expectativas de los estudiantes o en un deslizamiento a las compras espirituales, que se produce cuando los estudiantes empiezan a escuchar sólo a los maestros o las instrucciones que les gustan, en lugar de seguir la orientación espiritual personal que se les da como parte de su proceso de formación.
Al establecer esta configuración de la relación profesor-alumno para nuestro Linaje Shangpa, quiero colocar firmemente el desarrollo y el bienestar de los alumnos en el centro de nuestra actividad educativa en el Dharma, al mismo tiempo que las cuatro funciones educativas concretas que se describen a continuación rodearán y ayudarán a los alumnos en su proceso de despertar. Estas funciones no deben verse de un modo lineal o jerárquico, sino como algo cíclico, parte de una espiral ascendente que seguirá despertando, profundizando, enriqueciendo e integrando la comprensión, las realizaciones y los valores del Dharma en nuestra vida cotidiana.
Los conceptos de ‘maestro’ y ‘discípulo’ pueden fomentar cierta rigidez, así como cierta sensación de exclusividad que a menudo induce a error tanto a estudiantes como a profesores. Los estudiantes podrían tener cierta tendencia a abdicar de la responsabilidad personal de su camino espiritual y adquirir un apego personal hacia «mi maestro» o «mi lama». Los profesores podrían verse seducidos después por la ilusión de autoridad espiritual asociada a la idea de «mi discípulo» o «mi alumno». Ambos casos llevan a un apego enfermizo y a una dependencia mutua que se convierten en un obstáculo para la independencia espiritual, la emancipación personal y el despertar natural que son el auténtico propósito de nuestro camino budista.
Una vez que se produce esa dependencia mutua, a menudo es imposible que otro profesor de la comunidad o quien sea dé al estudiante las instrucciones que necesita; la idea de exclusividad en la mente del estudiante bloquea su receptividad hacia esos consejos. Desde luego, los estudiantes pueden respetar a diferentes maestros en función de sus conexiones personales, pero no es apropiado que sean el propio alumno o el profesor quienes determinen el alcance de la autoridad que tenga su conexión dentro del linaje. Determinar y designar esta autoridad es, de hecho, responsabilidad del sostenedor oficialmente reconocido del Linaje Shangpa. Esta designación no refleja respeto, algo que se debe por igual a cualquier persona que haya terminado el retiro de tres años, un retiro largo o un periodo prolongado de estudio, sino que separa con claridad el respeto de la función.
El respeto surge de forma natural hacia cualquier persona que nos guíe con bondad hacia la comprensión, sea en un contexto religioso, académico, terapéutico o social. El exceso de expectativas y la reverencia hacia un «maestro raíz» dentro del budismo tibetano se convierte a veces en algo tan sólido que incluso si el «gurú raíz» comete un error, los estudiantes se sienten inclinados a aceptarlo a ciegas, perdiendo su discernimiento, que es una de las cualidades esenciales que hay que cultivar en el camino budista.
Creo que es importante que los estudiantes, como personas que despiertan, aprendan a ver a sus maestros —por grandes que sean— no sólo como maestros, sino también como seres humanos, y no les idealicen más allá de nuestra experiencia humana ordinaria. Esta es una protección importante tanto para los estudiantes como para los maestros.
La función refleja las tareas relativas a las diferentes necesidades del crecimiento del estudiante, así como las cualidades de un maestro para realizar esas tareas concretas. Si no se definen unas funciones concretas, los «lamas o maestros» tienden a ser considerados igualmente cualificados para todas y cualquiera de las tareas, lo que se traduce en un exceso de expectativas de los estudiantes o en un deslizamiento a las compras espirituales, que se produce cuando los estudiantes empiezan a escuchar sólo a los maestros o las instrucciones que les gustan, en lugar de seguir la orientación espiritual personal que se les da como parte de su proceso de formación.
Al establecer esta configuración de la relación profesor-alumno para nuestro Linaje Shangpa, quiero colocar firmemente el desarrollo y el bienestar de los alumnos en el centro de nuestra actividad educativa en el Dharma, al mismo tiempo que las cuatro funciones educativas concretas que se describen a continuación rodearán y ayudarán a los alumnos en su proceso de despertar. Estas funciones no deben verse de un modo lineal o jerárquico, sino como algo cíclico, parte de una espiral ascendente que seguirá despertando, profundizando, enriqueciendo e integrando la comprensión, las realizaciones y los valores del Dharma en nuestra vida cotidiana.
Instructor o profesor de Dharma
Introducir correctamente los alumnos en la comprensión básica de los principios y la práctica del Dharma es la tarea del instructor o profesor de Dharma.
Los profesores de Dharma expondrán el budismo clásico y el budismo vajrayana para facilitar y transmitir conceptos básicos budistas y de la meditación dentro de la realidad de la vida de las personas en sus diferentes entornos; no podrán enseñar visualizaciones ni técnicas vajrayanas ni dar votos (refugio, preceptos o voto del bodhisattva) ni iniciaciones.
Los instructores de Dharma intervienen de forma natural respondiendo a preguntas públicas y privadas de los estudiantes. Usan su cargo (su función) para refrescar continuamente la mente del estudiante y devolver a éste a la realidad del dharma en su vida concreta. Con ello, los instructores de Dharma fomentan la apertura y la comprensión a través de las diferentes fases del camino del estudiante.
Los profesores de Dharma expondrán el budismo clásico y el budismo vajrayana para facilitar y transmitir conceptos básicos budistas y de la meditación dentro de la realidad de la vida de las personas en sus diferentes entornos; no podrán enseñar visualizaciones ni técnicas vajrayanas ni dar votos (refugio, preceptos o voto del bodhisattva) ni iniciaciones.
Los instructores de Dharma intervienen de forma natural respondiendo a preguntas públicas y privadas de los estudiantes. Usan su cargo (su función) para refrescar continuamente la mente del estudiante y devolver a éste a la realidad del dharma en su vida concreta. Con ello, los instructores de Dharma fomentan la apertura y la comprensión a través de las diferentes fases del camino del estudiante.
Instructor de meditación
Transmitir cuidadosamente a los estudiantes las herramientas básicas de la meditación y supervisar su integración en la vida cotidiana de los estudiantes es la tarea del instructor de meditación.
Los instructores de meditación introducen a los estudiantes en prácticas como la estabilidad meditativa (Shine), la introspección meditativa (Lhaktong) y el entrenamiento en la compasión desde la apertura de corazón (Lojong). Estos instructores no podrán enseñar visualizaciones ni técnicas vajrayanas ni dar votos (refugio, preceptos o voto del bodisatva) ni iniciaciones. En general, estos instructores deberán haber hecho el retiro de tres años y, desde luego, ser acreditados como tales por el sostenedor del linaje.
El papel del instructor de meditación es dar técnicas de meditación precisas relacionadas con la estabilidad mental y la gestión de las emociones, asegurándose de que cada estudiante puede aplicarlas con claridad a su experiencia y a su vida. Usan un formato de preguntas y respuestas para llevar al estudiante a una comprensión plena del mecanismo de la meditación y aclarar todas sus dudas relacionadas con la práctica concreta. Con ello, el instructor de meditación ayuda a los estudiantes a crear las herramientas mentales básicas necesarias para llevar una vida cotidiana eficaz y armoniosa, así como a profundizar más en la comprensión y la práctica del dharma. Mediante comprobaciones y revisiones periódicas, estos atentos instructores siguen refinando, refrescando y reajustando la mente del estudiante hacia el uso de estas herramientas y sus fines.
Los instructores de meditación introducen a los estudiantes en prácticas como la estabilidad meditativa (Shine), la introspección meditativa (Lhaktong) y el entrenamiento en la compasión desde la apertura de corazón (Lojong). Estos instructores no podrán enseñar visualizaciones ni técnicas vajrayanas ni dar votos (refugio, preceptos o voto del bodisatva) ni iniciaciones. En general, estos instructores deberán haber hecho el retiro de tres años y, desde luego, ser acreditados como tales por el sostenedor del linaje.
El papel del instructor de meditación es dar técnicas de meditación precisas relacionadas con la estabilidad mental y la gestión de las emociones, asegurándose de que cada estudiante puede aplicarlas con claridad a su experiencia y a su vida. Usan un formato de preguntas y respuestas para llevar al estudiante a una comprensión plena del mecanismo de la meditación y aclarar todas sus dudas relacionadas con la práctica concreta. Con ello, el instructor de meditación ayuda a los estudiantes a crear las herramientas mentales básicas necesarias para llevar una vida cotidiana eficaz y armoniosa, así como a profundizar más en la comprensión y la práctica del dharma. Mediante comprobaciones y revisiones periódicas, estos atentos instructores siguen refinando, refrescando y reajustando la mente del estudiante hacia el uso de estas herramientas y sus fines.
Asesor espiritual
Guiar o asesorar con sabiduría a estudiantes dedicados en su camino, motivaciones y prácticas espirituales, realzando cuando sea necesario el trabajo de los dos instructores anteriores, y llevando al estudiante hacia el desarrollo armonioso de la sabiduría en su vida es la tarea del asesor espiritual.
El asesor espiritual está autorizado a dar votos de refugio, los preceptos laicos, los votos del bodhisattva, instrucciones profundas de visualización o meditación, y ciertas iniciaciones, en función de la acreditación que le dé el sostenedor del linaje. Con ello, el asesor espiritual garantiza el correcto equilibrio emocional y espiritual del estudiante, le acompaña en su proceso de despertar y le lleva a una comprensión más refinada de la naturaleza de su propia mente.
El asesor espiritual está autorizado a dar votos de refugio, los preceptos laicos, los votos del bodhisattva, instrucciones profundas de visualización o meditación, y ciertas iniciaciones, en función de la acreditación que le dé el sostenedor del linaje. Con ello, el asesor espiritual garantiza el correcto equilibrio emocional y espiritual del estudiante, le acompaña en su proceso de despertar y le lleva a una comprensión más refinada de la naturaleza de su propia mente.
La joya del linaje
Proporcionar la orientación última hacia el despertar es la tarea de la Joya del Linaje.
La Joya del Linaje es la responsable de transmitir los niveles más profundos de las iniciaciones y autorizaciones de la práctica que le permite su acreditación, acreditar a los niveles anteriores de los instructores Shangpas y aceptar a los aspirantes a hacer el retiro de tres años.
Las Joyas del Linaje son también, responsables de asegurarse de la eficacia del proceso educativo en su conjunto y de hacer ajustes de precisión tanto en estudiantes como en maestros, liberando sus mentes de los últimos obstáculos que les separan de su independencia y comprensión espirituales completas.
Del mismo modo que yo he recibido cartas oficiales de nombramiento como cabeza del Linaje Shangpa, dentro de este linaje, toda persona que tenga una de estas funciones como enseñante tendrá que recibir del actual cabeza del linaje o de una de sus Joyas una confirmación oficial por escrito de su nombramiento.
Además de las funciones concretas descritas en esta configuración educativa, hay muchas otras funciones importantes que realzan y enriquecen la vida espiritual y cultural de nuestra comunidad dhármica —de carácter artístico, lingüístico, cultural, social o administrativo—, y es muy importante cultivar aprecio y respeto a todas las personas que participan en el funcionamiento de nuestro linaje y nuestra comunidad y que lo apoyan.
Mientras el dharma siga estando en gran medida, en una transición entre las culturas oriental y occidental, es de la máxima importancia cultivar el aprecio y el respeto recíprocos entre maestros o estudiantes asiáticos y occidentales. Los maestros asiáticos o de los Himalayas deberán hacer todo lo posible para enseñar en la lengua de su país de residencia y aprender conceptos y formas de enseñar occidentales. Los maestros occidentales deberán hacer todo lo posible para aprender del corazón, la profundidad y la simplicidad del enfoque de los maestros asiáticos. Ambas partes deben asegurarse de que los estudiantes, sean orientales u occidentales, aprecien y comprendan la validez y la complementariedad de los dos enfoques de un modo que propicie la armonía dhármica en sus corazones y en la comunidad.
Tengo grandes esperanzas y expectativas de que el establecimiento de esta configuración de la relación profesor-alumno permita que los estudiantes recorran con más libertad y eficacia su ciclo de educación dhármica, y les haga gradualmente más independientes y autosuficientes en su camino espiritual de autodescubrimiento. Del mismo modo que internet ha transformado las formas de comunicarse y ha roto muchas de las antiguas barreras para el crecimiento personal, es mi deseo que esta configuración y este enfoque abran y preparen a nuestro linaje y a nuestros estudiantes, para la independencia y la interconexión realzadas que son características de este siglo XXI.
Firmado:
Kalu Rinpoché
En Panillo (Huesca, España), a 11 de febrero de 2013 (Lósar).
La Joya del Linaje es la responsable de transmitir los niveles más profundos de las iniciaciones y autorizaciones de la práctica que le permite su acreditación, acreditar a los niveles anteriores de los instructores Shangpas y aceptar a los aspirantes a hacer el retiro de tres años.
Las Joyas del Linaje son también, responsables de asegurarse de la eficacia del proceso educativo en su conjunto y de hacer ajustes de precisión tanto en estudiantes como en maestros, liberando sus mentes de los últimos obstáculos que les separan de su independencia y comprensión espirituales completas.
Del mismo modo que yo he recibido cartas oficiales de nombramiento como cabeza del Linaje Shangpa, dentro de este linaje, toda persona que tenga una de estas funciones como enseñante tendrá que recibir del actual cabeza del linaje o de una de sus Joyas una confirmación oficial por escrito de su nombramiento.
Además de las funciones concretas descritas en esta configuración educativa, hay muchas otras funciones importantes que realzan y enriquecen la vida espiritual y cultural de nuestra comunidad dhármica —de carácter artístico, lingüístico, cultural, social o administrativo—, y es muy importante cultivar aprecio y respeto a todas las personas que participan en el funcionamiento de nuestro linaje y nuestra comunidad y que lo apoyan.
Mientras el dharma siga estando en gran medida, en una transición entre las culturas oriental y occidental, es de la máxima importancia cultivar el aprecio y el respeto recíprocos entre maestros o estudiantes asiáticos y occidentales. Los maestros asiáticos o de los Himalayas deberán hacer todo lo posible para enseñar en la lengua de su país de residencia y aprender conceptos y formas de enseñar occidentales. Los maestros occidentales deberán hacer todo lo posible para aprender del corazón, la profundidad y la simplicidad del enfoque de los maestros asiáticos. Ambas partes deben asegurarse de que los estudiantes, sean orientales u occidentales, aprecien y comprendan la validez y la complementariedad de los dos enfoques de un modo que propicie la armonía dhármica en sus corazones y en la comunidad.
Tengo grandes esperanzas y expectativas de que el establecimiento de esta configuración de la relación profesor-alumno permita que los estudiantes recorran con más libertad y eficacia su ciclo de educación dhármica, y les haga gradualmente más independientes y autosuficientes en su camino espiritual de autodescubrimiento. Del mismo modo que internet ha transformado las formas de comunicarse y ha roto muchas de las antiguas barreras para el crecimiento personal, es mi deseo que esta configuración y este enfoque abran y preparen a nuestro linaje y a nuestros estudiantes, para la independencia y la interconexión realzadas que son características de este siglo XXI.
Firmado:
Kalu Rinpoché
En Panillo (Huesca, España), a 11 de febrero de 2013 (Lósar).